Llegó el bache

La mala racha se confirma tras el partido de ayer, llevamos la friolera de dos puntos de los últimos doce, los puestos de ascenso directo también se ceden a otros tras varias semanas y es que, ni la vuelta de Mella, Quagliata Noubi ni la recuperación de Gragera y Jose Ángel consiguieron frenar la sangría de pobres resultados y malas sensaciones que es lo que más preocupa.

Las cifras no mienten, a pesar de que Antonio Hidalgo quiera echar balones fuera, maquillar los resultados y no hacer autocrítica en las ruedas de prensa las cifras no mienten; los cinco goles encajados en los últimos dos encuentros, los cuatro últimos partidos sin portería a cero, los más de veinte remates del Racing ayer, los quince del Málaga, los quince del Almería, los veintitrés del Eibar; las cifras no mienten al ver como nuestros mejores jugadores bajan en rendimiento y hacen peores números partido tras partido, las cifras no mienten y la tabla clasificatoria nos muestra el 4º puesto y a tan sólo un punto de salir de esa zona, en el último mes somos el 15º equipo de la liga hypermotion.

El partido comenzaba como era de esperar, un Racing que quería dominar en casa y que quería dormir líder, tras una ocasión clara de los racinguistas en el minuto 6′ que dejó una gran parada de Parreño, en el minuto 10′ ya nos asomábamos al área rival con peligro mediante un disparo de Mella de volea tras centro de Yeremay. La jugada siguiente del Dépor ponía todo de cara, desborde de Mella hacia dentro, filtra un pase a Mario tras una buena ruptura y tras ponerla a Zaka el Racing la mete en propia meta en un intento de despeje.

Tras abrir la lata, yo esperaba un partido a la contra, con hombres que van bien al espacio y que son puñales atacando las espaldas del rival, el Dépor debería haber aprovechado la velocidad de Yere, Mella y Luismi pero esto se vio en escasas ocasiones, alguna como la del 10 y Zaka en el minuto 22′ pero poco más ya que, el Racing, apretaba cada vez más hasta que consiguió hundir en el área al conjunto herculino.

Desde el 22′ hasta el descanso fue un asedio continuado donde gracias a Parreño se mantenía la ventaja, pero en el minuto 48′, en el peor momento, llegó el jarro de agua fría para igualar las tornas, un centro lateral que remata Arevalo mientras saltaba con Quagliata, hace otra gran parada Parreño pero con la mala fortuna que el rechace cae a Facundo González que remata de forma poco convencional.

En el segundo tiempo Hidalgo decide empezar a mover las piezas, pero no estuvo muy acertado y el primer movimiento fue sustituir a Zaka para dar entrada a Mulattieri. El Racing a su vez también mueve piezas y avisa en el 54′ con un disparo al palo de Arevalo, en el 56′ hay otra sustitución Gragera sale para que entre Noubi y acto seguido en el 59′ los locales se ponen por delante. El 10, Inigo Vicente movió muy bien al equipo todo el partido, filtra un pase a Canales al corazón del área para que Arevalo, otra vez, remate a placer mientras estaba rodeado de 7 jugadores del Dépor.

La situación del equipo no era buena y el de Granollers decide seguir moviendo fichas, entran Escudero, Stoichkov y Rubén Lopez para salir Quagliata, Barcia y Mario Soriano. La última media hora los cambios mejoraron un poco la situación y acabamos llegando y generando ocasiones de gol que pudieron valer un empate, Stoichkov estuvo muy activo pero la más clara estuvo en los pies de Noubi, en el 83′ desde casi el punto de penalti dispara pero Ezkieta volvía negar el empate, si fuese un poco colocada…

El próximo partido se juega por fin en casa tras dos jornadas consecutivas jugando lejos de Riazor, espero que Hidalgo haga «examen de conciencia» y consiga entender el por qué de esta mala racha porque no se puede achacar al poco acierto o a los árbitros estos últimos cuatro partidos. El deportivismo entiende de fútbol y tomarnos por tontos creo que es lo último que el míster debe hacer, las últimas ruedas de prensa recuerdan a tiempos oscuros, a hombres que se sentaron en el mismo sitio y desquiciaron a todos. Ojalá que solo sea un bache y todo el engranaje vuelva a funcionar como antes.