El domingo volvía el fútbol a Riazor tras una larga espera, el Teresa Herrera fue tan solo un aperitivo para todos los deportivistas, el encuentro se saldó con un reparto de puntos tras noventa minutos espesos de ambos equipos en la vuelta de la competición doméstica.
La temporada pasada el equipo y Riazor estuvieron condenados a no entenderse, tan sólo se consiguieron la friolera de seis victorias de veintiún encuentros, este año esperemos otra imagen en casa. El domingo no fue el partido más vistoso de la era Hidalgo, quizás el más falto de ideas en ataque, ni los cambios realizados en el segundo tiempo consiguieron «romper» la tendencia en casa.
El propio míster decía en rueda de prensa: Cuando eres jugador tienes que entender esa rabia, ese carácter que te da Riazor. Hay que sentirlo. Es una pasada esta afición, estoy tremendamente agradecido
No le falta razón al de Granollers, es un lujazo salir al campo con casi 26.000 gargantas alentando al equipo, no es la primera vez que pone de manifiesto la falta de carácter y rabia del equipo, cualidades que se están trabajando y que empiezan a florecer pero que aún no son del agrado de Antonio.

Los primeros 20-25 minutos el equipo parecía «entender» a Riazor, salió muy enchufado ante un rival que vino a rascar el empate y lo que surja. No se dejó esperar la primera ocasión de gol blanquiazul, como no de los pies de Yeremay, el canario se fue en velocidad rompiendo la línea defensiva entre dos jugadores para tener un mano a mano con el portero que acabó con el balón en el palo. El Dépor estuvo presionando arriba y recuperando balones en campo contrario, con un juego fluido y dinámico, pero tras esa media hora buena se empezó a espesar el juego. La segunda gran ocasión se la cocinó Zaka el solo, con un magistral giro, aguantando el cuerpo a cuerpo y disparando un balón que rozó otra vez el palo. El equipo de Ramis, viejo conocido por estas tierras, salió con un bloque bajo, muy juntos, ayudándose en todo momento y creando un entramado defensivo en el que el Dépor se diluyó y acabó jugando en el segundo tiempo a lo que el Burgos quería, a nada. La gran ocasión del equipo burgalés coincide con una gran actuación de Parreño, pese a las dudas en torno a la portería y el austriaco en la recámara esperando su momento, Germán está dejando partidos con muy buenas sensaciones, dando seguridad y fiabilidad.

El equipo sigue creciendo, el partido no acabó como todos queríamos pero, una vez que lo dejamos reposar, vemos las cosas con otros ojos, hacemos balance y sumamos cuatro de seis puntos. No hay que olvidar que estamos aún en Agosto, es jornada 2, una prolongación de la pretemporada, las piezas tienen que encajar y el equipo todavía no está cerrado.
Los fichajes para este curso por ahora dan sus frutos. En este partido quiero destacar sobre los demás la actuación de Loureiro, tanto de lateral como de central estuvo imperial, llegando siempre a tiempo al corte, sabiendo qué hacer en todo momento con el balón, bien colocado, vamos una gozada de jugador que está llamado a convertirse en un fijo en el once titular. Tampoco hay que olvidarse del «Kaiser» Barcia, nuestro canterano, cada partido crece, está llamado a capitanear la defensa durante muchos años.
Una posición que está generando polémica es la de nuestro 10, Yere con Hidalgo lo está situando más hacia dentro de lo habitual. Esta posición no parece favorecer las mejores cualidades de Peke, aunque con su calidad siempre se las arregla para ser protagonista y crear peligro. Hidalgo debe darle una vuelta, ser inteligente y potenciar las cualidades del equipo, un equipo que tiene no dos, si no tres puñales en banda, Yere-Luismi-Mella. Estos jugadores necesitan espacio para correr, encarar y propiciarles jugadas de 1vs1 donde son letales. Como veníamos diciendo, paso a paso, con calma, es jornada 2 y hay que ensamblar todo.
La próxima fecha será el lunes 1 de septiembre contra el conjunto pepinero, el Leganés, recién descendido, un examen interesante en donde la plantilla ya estará 100% cerrada con el remate del mercado veraniego.